El llamado al ministerio

La vocación no es un privilegio reservado a unos pocos, sino una invitación que Dios dirige a quien Él quiere y cuando Él quiere. Muchas veces se manifiesta como una inquietud silenciosa: el deseo de servir, de acercar a Cristo a los demás, de entregar la vida por el Evangelio.

En la ICAC, siguiendo el espíritu de San Carlos Duarte Costa, entendemos el ministerio ordenado como un servicio cercano al pueblo, libre de rigideces innecesarias, y abierto — en fidelidad al Evangelio — tanto al celibato apostólico como, según el discernimiento de cada caso, al ministerio de hombres casados.

Vocaciones al servicio de la Iglesia

Diferentes formas de responder al llamado de Dios dentro de la ICAC.

Presbiterado

El sacerdote preside la Eucaristía, celebra los sacramentos y guía pastoralmente a su comunidad, en fidelidad a la Tradición, al Pueblo y a la Justicia.

Diaconado

El diácono sirve a la Palabra, a la caridad y a la liturgia, acompañando al presbítero y a la comunidad en su vida cotidiana de fe.

Vida laical comprometida

No todo llamado conduce al altar: también se puede servir a la Iglesia como catequista, animador comunitario o colaborador pastoral permanente.

¿Qué buscamos en un candidato?

Una fe viva, sostenida por la oración y la vida sacramental.
Amor concreto al pueblo y disposición al servicio, sin buscar privilegios.
Madurez humana y afectiva para asumir un compromiso de vida.
Apertura a la formación intelectual y espiritual continua.
Sentido de comunidad y disposición a ser acompañado en el discernimiento.

¿Cómo comenzar?

Un camino sencillo, pensado para que puedas discernir sin presiones.

1
Primer contacto Acércate al sacerdote o diácono de tu parroquia o misión, o directamente al Obispado, y expón tus motivos e intención.
2
Entrevista con el Obispo El Obispo te entrevistará para conocer tus motivos, aspiraciones y situación personal, y determinará los pasos a seguir.
3
Evaluación psicológica Como parte del proceso de admisión, se realizará una evaluación psicológica con profesionales indicados por el Obispo, para asegurar la idoneidad y madurez del candidato.
4
Postulantado Un periodo de al menos seis meses en una parroquia, donde desarrollarás tu dimensión pastoral y espiritual, siendo evaluado por el párroco.
5
Ingreso al Seminario Superado el postulantado, inicias la formación propedéutica, filosófica y teológica en el Instituto Nacional de Estudios Teológicos San Carlos de Brasil.
6
Ordenación Tras completar la formación, recibes el diaconado y, posteriormente, el presbiterado mediante la imposición de manos del Obispo.

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Documentos requeridos

Para iniciar el proceso de admisión como postulante, deberás presentar los siguientes documentos:

Requerimiento escrito y firmado con nombre completo, documento de identidad, fecha y lugar de nacimiento, estado civil, residencia, información religiosa, académica, laboral, referencias personales y familiares, y los motivos por los cuales te sientes movido a buscar el ministerio ordenado.
Certificado de Bautismo (o documento autenticado con datos y testimonios sobre tu bautismo, si no es posible obtenerlo).
Certificado de Confirmación o admisión a la comunión de la ICAC.
Tres fotos tipo carnet, fondo azul rey.
Certificado de antecedentes judiciales.
Informes de exámenes clínico, psicológico y psiquiátrico (realizados por profesionales indicados por el Obispo).
Copias autenticadas de certificados de estudios (enseñanza fundamental, media y/o superior) y currículo escolar.
Certificado de alistamiento militar, de situación o dispensa del servicio militar (según la ley colombiana).
Si estás casado: certificado de boda civil y religioso, acompañado de declaración por escrito de tu cónyuge, manifestando que conoce tu intención y que concuerda con ella.
Certificado firmado por el Párroco o por el Coadjutor Parroquial y por la mayoría de los miembros de la Junta Parroquial de tu parroquia.

🔍 La evaluación psicológica es un requisito indispensable al inicio del proceso vocacional. Buscamos asegurar la idoneidad y madurez de los candidatos, para que el ministerio sea ejercido con plena conciencia, salud y estabilidad personal.

Nota: Si no eres miembro de la ICAC, una vez expresado tu interés vocacional, deberás solicitar la admisión a la comunión con la ICAC a través del procedimiento catequístico de admisión establecido.

La mies es mucha, pero los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies. — Mateo 9, 37-38

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