Bienvenido, hermano en el ministerio
Recibe un saludo fraterno en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Si has llegado hasta aquí, es porque algo te ha movido a conocer nuestra Iglesia, a explorar la posibilidad de integrarte a ella, o simplemente a discernir si este es el lugar al que Dios te llama. Cualquiera que sea la razón, eres bienvenido.
Este documento no es un formulario burocrático ni un reglamento frío. Es una conversación honesta y respetuosa. Queremos que, antes de tomar cualquier decisión, conozcas con claridad quiénes somos, qué vivimos, qué celebramos y qué esperamos de quienes se unen a nosotros.
No buscamos números. Buscamos comunión verdadera.
Somos una Iglesia que ha elegido ser lo que es
La ICAC no es una copia de Roma. No es una adaptación improvisada. Es una tradición eclesial concreta, desarrollada históricamente dentro de la herencia de la ICAB y preservada como expresión visible de nuestra identidad católica, no romana, en Colombia.
La honestidad en el discernimiento protege tanto a la Iglesia como al propio clérigo que busca un lugar donde vivir auténticamente su vocación.
⚜️ La ICAC no existe para proporcionar únicamente cobertura jurídica o continuidad ministerial individual, sino para construir una verdadera comunión eclesial. Buscamos clérigos que amen las almas con el mismo ardor con que aman los ritos. Sin ese amor, la celebración más bella queda vacía.
Lo que encontrarás aquí
Antes de hablar de requisitos, queremos ser transparentes sobre lo que es la ICAC en la práctica. Lo que encontrarás aquí es muy diferente a lo que muchos clérigos, en especial provenientes de la tradición romana, han conocido hasta ahora.
Una liturgia propia
Celebramos con el Misal Colombiano, Leccionario, Pontifical y Ritual propios de la ICAC — no los libros romanos vigentes. La Misa se celebra tanto ad orientem como vs populum, con Canon tradicional, aspersión dominical y otros elementos que la distinguen a simple vista del rito romano contemporáneo.
Un calendario litúrgico distinto
Seguimos la estructura clásica anterior a 1970: Tiempo de Septuagésima, Octava de Pentecostés y Cristo Rey el último domingo de octubre, no en noviembre.
Ornamentos y hábito propios
Sotana gris o ceniza, muceta roja episcopal y el símbolo institucional C.E.S. (Cristo Eterno Sacerdote) en los ornamentos litúrgicos, como signos visibles de pertenencia e identidad.
Una identidad no negociable
Establecida en nuestros Estatutos y derivada del carisma de San Carlos Duarte Costa: no se permite introducir usos, prácticas o elementos del rito romano contemporáneo u otras confesiones dentro de la vida litúrgica de la ICAC.
Una espiritualidad pastoral y social
Fidelidad sacramental, sencillez evangélica, cercanía pastoral y compromiso social concreto. El ministerio no es un privilegio ni un medio de sustento: existe para servir, evangelizar y construir comunión.
⚜️ Como enseñó San Carlos Duarte Costa, la verdadera religión no se sostiene en un altar, un rito o unas vestiduras, sino en la creencia viva en Dios y en la práctica del amor fraterno. Buscamos clérigos que amen las almas con el mismo ardor con que aman los ritos.
Condiciones para la incardinación
La comunión eclesial auténtica no puede sostenerse sobre reservas ocultas.
Aceptación de la identidad propia
Aprender y celebrar la liturgia conforme a los textos y rúbricas de la ICAC, vestir el hábito clerical institucional (sotana gris/ceniza) y abstenerse de prácticas litúrgicas provenientes de otras confesiones dentro de los espacios de la ICAC.
Formación litúrgica obligatoria
Completar un proceso de formación litúrgica e institucional, que incluye el conocimiento del Misal, el Leccionario, el Ritual Sacramental, el calendario litúrgico propio, y la historia y doctrina de la ICAB.
Reconocimiento de autoridad
Reconocer la autoridad canónica del Obispo Primado, del Consejo Episcopal y del Sagrado Concilio de la ICAB como instancias de referencia en materia de fe, moral y disciplina sacramental.
Unidad eclesial
No se admite la doble pertenencia canónica activa. Quien se incardine en la ICAC lo hace plenamente y en comunión con la ICAB, sin reservas de lealtad a otras jurisdicciones.
Documentos requeridos
El Diácono o Presbítero que desea ingresar en la ICAC deberá presentar los siguientes documentos:
🔍 La evaluación psicológica es un requisito indispensable al inicio del proceso de incardinación. Buscamos asegurar la idoneidad y madurez de los clérigos que desean integrarse a nuestra Iglesia, para que el ministerio sea ejercido con plena conciencia, salud y estabilidad personal.
Nota: No siendo posible la obtención de los certificados de Bautismo y Confirmación, el Obispo Diocesano podrá dispensarlos si es suficientemente informado acerca de los hechos.
Proceso de incardinación
Un camino progresivo de discernimiento, formación y comunión.
Para clérigos procedentes de Iglesias en comunión con la ICAB: Solo podrán ser admitidos tras presentar carta de excardinación firmada por el Obispo en cuya Diócesis estuvieron jurisdiccionados anteriormente, y otros documentos que la autoridad eclesiástica exija.
Para clérigos de tradiciones sin sucesión apostólica válida: El proceso de recibimiento obedecerá a lo establecido para el Clero de la ICAC, requiriendo la ordenación sacramental correspondiente.
Lo que no encontrarás aquí
Con el mismo amor y honestidad con que te describimos lo que somos, queremos decirte con claridad lo que no encontrarás en la ICAC:
- ✗ No celebraremos la Misa con el Misal Romano de Pablo VI ni con el de Juan XXIII como libros propios de la ICAC. Ni usaremos jamás los libros litúrgicos de la Iglesia Romana o de otra Iglesia.
- ✗ No usaremos ornamentos exclusivamente romanos como vestimenta clerical ordinaria.
- ✗ No reconocemos autoridad litúrgica, doctrinal ni disciplinar al Romano Pontífice ni a la Curia Romana.
- ✗ No existe aquí un espacio para "ser romano pero en la ICAC". Eso no es posible ni compatible con la disciplina e identidad de nuestra Iglesia.
- ✗ No admitimos la doble pertenencia canónica activa: quien se incardine aquí lo hace plenamente y en comunión con la ICAB.
- ✗ No concebimos la ICAC como un refugio temporal para conflictos personales con otras jurisdicciones eclesiásticas.
Una palabra final
Hermano, no hay una respuesta correcta o incorrecta al finalizar este documento. Hay una respuesta honesta y una respuesta deshonesta. Si sientes que puedes acoger esta identidad, que puedes celebrar esta liturgia, que puedes vestir este hábito, que puedes someterte a esta disciplina y que puedes crecer en esta comunión, entonces bienvenido con todo el corazón.
Si, en cambio, sientes que tu corazón está todavía en otra tradición, que no puedes dejar atrás determinadas prácticas o lealtades, o que lo que buscas es simplemente un espacio de tránsito o de conveniencia, entonces te pedimos honestidad: no para rechazarte como persona, sino porque una comunión a medias no es comunión, es una herida para ambas partes.
Nuestra oración es que el Espíritu Santo ilumine tu discernimiento, te conceda paz interior y te permita tomar una decisión libre, madura y fiel a la voluntad de Dios.
¿Quieres iniciar tu proceso?
Si sientes que este es tu lugar, o que al menos quieres continuar el proceso de discernimiento, escríbenos y te acompañaremos en el camino.