¿Qué es la sucesión apostólica?
La sucesión apostólica es la transmisión ininterrumpida, de obispo a obispo mediante la imposición de manos, del ministerio confiado por Cristo a los Apóstoles. Es una de las notas esenciales que garantizan que una Iglesia permanece unida a la fe y al ministerio de los orígenes.
La ICAC no reclama una sucesión propia e independiente, sino que participa de una línea episcopal histórica, documentada y reconocida, recibida a través de San Carlos Duarte Costa y transmitida hasta el episcopado actual en comunión con el Sagrado Concilio de la Iglesia Católica Apostólica Brasileña (ICAB).
La línea histórica hasta San Carlos Duarte Costa
Cadena documentada de consagraciones episcopales que llega hasta San Carlos Duarte Costa, fundador de la ICAB.
Sucesión Válida
Esta misma línea de sucesión es documentada por la generalidad de historiadores eclesiásticos y aceptada como válida por múltiples ramas de la Iglesia.
El Cardenal Sebastião Leme da Silveira Cintra, Arzobispo Coadjutor de Río de Janeiro, consagró el 8 de diciembre de 1924 a Carlos Duarte Costa como Obispo de Botucatu (Brasil) — hoy venerado como San Carlos de Brasil — con la co-consagración de los obispos Alberto José Gonçalves y Benedito Paulo Alves de Souza.
Hecho crucial: Dom Carlos ejerció el oficio episcopal romano por más de veinte años ininterrumpidos en la Diócesis de Botucatu, São Paulo, dentro de la Iglesia Católica Romana, antes de fundar, en 1945, la Iglesia Católica Apostólica Brasileña. Su consagración, indiscutiblemente válida, garantiza que la sucesión apostólica de la ICAB —y por ende la de la ICAC— sea verdadera e ininterrumpida.
Los obispos consagrados por San Carlos Duarte Costa
Entre 1945 y 1956, San Carlos consagró a ocho obispos legítimos, obedeciendo rigurosamente el Ritual adoptado (Pontifical de Urbano VIII - León XIII), con la misión de perpetuar la Iglesia Libre e Independiente, dando continuidad a la reforma del Catolicismo en Brasil.
Dom Salomão Ferraz
15 de agosto de 1945 · 1.º Obispo Diocesano de São Paulo
Dom Jorge Alves de Souza
2 de febrero de 1946 · 2.º Obispo de São Paulo — ICAB
Dom Antídio José Vargas
8 de diciembre de 1946 · 1.º Obispo de Lages, Santa Catarina
Dom Luis Fernando Castillo Méndez
3 de mayo de 1948 · Patriarca de Caracas, Venezuela
Dom Diamantino Augusto Pereira da Costa
16 de julio de 1953 · 1.º Obispo de Recife, Pernambuco
Dom Pedro Luis Hernández
29 de junio de 1955 · Obispo de La Paz, Bolivia
Dom Pedro dos Santos Silva
4 de noviembre de 1956 · Obispo Coadjutor de Río de Janeiro
Dom Orlando Arce Moya
30 de noviembre de 1956 · Obispo de Santiago, Chile
De estas y de posteriores consagraciones episcopales nacieron las diferentes Iglesias hermanas del movimiento católico apostólico nacional en América Latina, Europa y otras regiones — todas herederas de la misma sucesión apostólica de San Carlos de Brasil.
De San Carlos a la ICAC hoy
Tras la muerte de San Carlos Duarte Costa en 1961, la sucesión apostólica que había recibido continuó transmitiéndose de obispo a obispo dentro del Sagrado Concilio de la ICAB, garantizando la continuidad ininterrumpida del ministerio episcopal.
Consagrante: Dom Carlos Duarte Costa – Obispo de Río de Janeiro
1.º Co-Consagrante: Jorge Alves de Souza – Obispo de São Paulo
2.º Co-Consagrante: Salomão Barbosa Ferraz
Consagrante: Antídio José Vargas – Obispo de Lages – Santa Catarina
1.º Co-Consagrante: Antonio Barbosa Sansão – Obispo de Santos – São Paulo
2.º Co-Consagrante: Milton Cunha – Obispo de São Paulo
Consagrante: Luigi Mascolo – Obispo de São Paulo de la ICAB
1.º Co-Consagrante: Luis Fernando Castillo Méndez – Obispo de Brasilia D.F.
2.º Co-Consagrante: Victor Sanches Tarso Pupo – Obispo de Santo André – São Paulo
Consagrante: Ivan Dutra de Moraes – Obispo de Belo Horizonte – Minas Gerais
1.º Co-Consagrante: Luis Fernando Bertol – Obispo de Goiânia – Goiás
2.º Co-Consagrante: Jesús Nayid Angarita – Obispo de la Prelatura Corpus Christi
De este modo, la ICAC no es una comunidad de origen reciente o sin raíces: es heredera de una cadena episcopal documentada que se remonta, eslabón por eslabón, hasta los primeros siglos de la Iglesia indivisa.
La sucesión apostólica de la ICAB —y por tanto la de la ICAC— es verdadera, ininterrumpida y reconocida como válida por varias ramas de la Iglesia.
Conoce más sobre nuestra identidad
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